Los pilares que sustentan nuestra filosofía de cría y selección
- De Villanguas Cocker & Springer Spaniel
- 9 may
- 4 min de lectura
Actualizado: 10 may
Hoy, más que nunca, hay que llevar a cabo una labor de cria y selección muy estricta. Vivimos en la era de las modas y la tecnología. Vemos algo que nos gusta en la televisión o en redes sociales y lo queremos al instante. En el caso de las razas de perros esto lleva sucediendo desde hace mucho. Cuando una raza se pone de moda te vas encontrando ejemplares por todas partes. Eso sí, en muchos casos es difícil encontrar ejemplares que se parezcan entre sí. Al poco tiempo de ponerse de moda, inevitablemente, empiezan los problemas. Problemas de carácter, problemas de salud, falta de funcionalidad, etc. Y todo esto es normal, las modas hay que aprovecharlas para sacar tajada y para ello mientras más y más rápido mejor. Basta con buscar algunas hembras “baratitas” y juntarlas con el perro que más a la mano tenga, lo demás da igual, una vez salen de mi casa con 45 días ya la responsabilidad es del que se lo lleva. Y es que… “-Por ese precio no querrás también garantía”, dice el “criador” indignado.
Pues si, esta es la realidad y desde hace unos años el Springer Spaniel y más recientemente el Cocker Spaniel se están viendo en esta situación.
Ya he escrito en varias ocasiones sobre esto y no voy a profundizar mucho más. Todo el mundo sabe ya lo que hay y lo que no. Tan solo voy a exponer nuestra forma de verlo y nuestra manera de seleccionar.

Los pilares
Para nosotros existen cinco pilares fundamentales e imprescindibles. Con un orden de prioridad pero todos iguales de importantes y necesarios.
El carácter:
Para nosotros el carácter es lo principal. Si un perro no presenta el carácter adecuado lo descartamos de la cría automáticamente. La base fundamental de todo el trabajo que se haga con un perro es su carácter. Con un carácter adecuado se pueden conseguir muchas cosas. Si el carácter no es correcto encontraremos muchas limitaciones que harán que todo lo demás pierda valor.
La genética:
Una buena base genética y un estudio previo de las líneas y de la compatibilidad entre ellas. La transmisión de gran parte de su potencial genético por parte de cada perro. Y el estudio y seguimiento del resultado de cada cruce. Esto es básico para conseguir resultado que no sean aleatorios o al azar. Cuando se controla la genética se pueden conseguir resultados que de otra forma sería imposible de no ser por un fortuito “golpe de suerte”.
La funcionalidad:
Por supuesto, cada raza se creó y seleccionó con unas características concretas que les permitieran desarrollar la función que se esperaba de ellas con las mayores prestaciones posibles. Sobre eso debemos trabajar. Debemos conservar esa funcionalidad intacta puesto que es la razón de ser de cada raza. Nosotros criamos perros por y para el trabajo y por ello es imprescindible que nuestros perros presenten un grado de funcionalidad muy alto.
Dentro de este apartado englobamos características intrínsecas de la funcionalidad de la raza como son el estilo, la pasión, la resistencia, la polivalencia, etc.
La salud:
Todo lo anterior no tendría ningún valor si nos encontramos ante un perro con problemas físicos o de salud que limiten o impidan desarrollar su función o, en el peor de los casos, hacer vida con normalidad. Estas son razas muy resistentes y que no suelen presentar muchos problemas de salud pero conviene asegurarse siempre antes de realizar ningún cruce. La displasia, principalmente de caderas, es un mal que cada día afecta a más Springers y Cockers. La displasia antes o después acabará limitando al perro para realizar su función y le causará muchas molestias y dolores. Con una simple radiografía podemos ir comprobando la salud de las caderas de nuestros perros cuando son jóvenes para prevenir que este problema se siga transmitiendo genéticamente. Además hay una serie de enfermedades típicas de estas razas que se transmiten a través del código genético. Se deben hacer test que nos garanticen que nuestros perros de cría están limpios y no transmitirán estas enfermedades a las siguientes generaciones.
La morfología:
Por último y no menos importante está la morfología. Una morfología correcta facilita el desarrollo de la función original de cada raza. Personalmente considero que la “función hace el tipo”. Y creo que de forma más o menos consciente, mientras se seleccionaba una funcionalidad se iba seleccionando una morfología concreta más o menos homogénea, debido a que los perros que mayor funcionalidad presentaban solían tener todos una morfología muy similar. Después distintos factores han hecho que la cosa vaya “evolucionando”.
Por supuesto hay que huir de defectos físicos y morfológicos graves y mantener los perros dentro del tipo original.
En este caso, por razones obvias, no voy a hablar de estándares.
Conclusión
Todo esto, tan fácil de escribir y no tan sencillo de cumplir, son nuestras bases de cría y selección. En base a esto planificamos y realizamos un número de camadas muy reducidas, buscando siempre la excelencia para, al menos, conseguir perros correctos. Estamos convencidos de estar en el camino correcto, aun así, practicamos la autocrítica y nos obligamos por norma a cuestionárnoslo todo periódicamente. Solo así conseguimos mejorar y evolucionar.
Seguiremos trabajando por y para nuestras razas, para poder devolverles todo lo que ellos nos aportan.
Texto: De Villanguas


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